Entrevista a Joselyn Sin Desperdicios: salvando al mundo un desechable a la vez

Por: Gallo Molina (joseantoniomolinavega@gmail.com)

Hasta hace unas semanas no había meme, artículo o post en redes sociales que no fuera sobre Greta Thunberg, la adolescente de 16 años que incitó a la juventud de todo el mundo a organizar marchas y, de esta manera, exigir a sus respectivos gobiernos un compromiso real para combatir el cambio climático.

Este viernes se conocerá al ganador/a del Premio Nobel de la Paz, al que Greta está nominada. Sin embargo, la sueca no es la única mujer preocupada por la situación del planeta, y probablemente tampoco sea la más radical al respecto.

Antes del reciente hype ambientalista, entrevisté a Joselyn Sin Desperdicios (en Instagram la puedes encontrar así: @joselynsindesperdicios y en Facebook como Sin Desperdicios) una de las pocas personas que conozco que se ha comprometido —casi por completo— a modificar su estilo de vida con tal de que nuestro ya bastante jodido mundo no perezca.

¿Qué día y por qué dijiste “tengo que eliminar el plástico en mi vida”?

Estaba en España de intercambio y, navegando en internet, me topé con la Ted Talk de una mujer que tenía un estilo de vida llamado “zero waste”. Me impactó muchísimo…

Creo que eres la primera persona que escucho que una Ted Talk cambió su vida… 

¡Sí! Literalmente, así fue, cañón. Y me acuerdo que me sorprendió el hecho de que no producía prácticamente nada de basura. Al principio no fue como de “tengo que empezar a hacer esto ya”, me metí a internet a investigar más y me aparecieron recetas o poquita información sobre este “estilo de vida”, un libro, y toda estaba en inglés, esto fue en diciembre de 2016.

Me impresionó demasiado. Era de noche, y me estaba desvelando, entonces lo dejé ahí. Al día siguiente me desperté y recuerdo mi visión de las cosas que tenía y de la basura que había a mi alrededor y lo que yo producía… veía plástico por todas partes: mi cepillo de dientes, mi pasta dental, todo lo de higiene personal… Así que me dije: “cuando regrese a México lo voy a intentar”. 

O sea que llevas siendo Zero Waste menos de 3 años, ¿antes de eso ya tenías alguno de estos hábitos o eras como el promedio de la gente?

Era totalmente el promedio. 

Fue de la noche a la mañana…

Sí, la verdad es que sí. 

¿Alguna vez te han tratado mal o mirado feo por ser Zero Waste?

Me ha pasado mucho que las personas, al principio, no entendían por qué lo hacía. Por ejemplo, si iba a algún lugar a comprar jugo y le pedía a la persona que me lo sirviera en mi propio recipiente, las personas que trabajaban en esos lugares lo veían como “la niña pesada que le da asco el plástico”, no lo veían por un tema ambiental, porque no están acostumbrados a que las personas les dijeran eso. Y, cuando me di cuenta de esto, tan solo agregando un “es que no quiero hacer basura”, ya cambiaba totalmente su actitud y era de “ay, no, qué bueno”, en lugar de un “no se puede”. 

¿Cuál es tu reacción cuando alguien pide doble bolsa en el supermercado?

(Risas), sí se siente como aguja en el hígado, pero trato de relajarme y pensar “bueno, esta persona no sabe lo que está haciendo, no lo hace por ser un monstruo contaminante al que le vale la vida, tal vez no sabe del impacto…”

¿Cómo has aprendido a ser tolerante en ese sentido para no andar regañando a la gente? ¿Sientes que regañar no ayuda?

¡Exacto! Desde el principio, cuando me propuse vivir este estilo de vida con todo, me puse dos reglas: 

1-No te traumes. En ese punto ya era consciente de toda la basura que se producía en la cafetería de mi universidad; caminaba por la calle y veía botes de basura repletos de unicel y desechables, entonces me planteé el hecho de no dejar que eso me afecte, y recordar lo que estoy haciendo. 

Cuando me relajé y me di cuenta de que tengo la libertad de hacer la basura que quiera, solo que decido no hacerla, todo se equilibra

Y la 2-vivir este estilo de vida con todo, y contagiar lo que pueda con el ejemplo, pero nunca tratando de cambiar a los demás. Sobre todo comparándome un poco con otros ambientalistas que tienen dietas diferentes y quieren que todos sean como ellos de una forma agresiva.

O sea, los veganos…

(Risas). No lo quería decir tal cual porque ahora yo soy vegetariana y sí planeo ser vegana, pero no quiero ser ese tipo de persona que te dice: “¿Sabías que lo que estás comiendo bla bla bla…?” Siento que no es la forma. Me había topado con comentarios así y no me hacían sentir cómoda ni motivada a cambiar. 

Sí me he cuestionado qué tanto vale la pena que yo esté sacrificando tanta comodidad

Entonces, también como por salud mental y para poder mantener las relaciones que tengo con mis amigos y familiares me dije “pos yo me voy a enfocar a mí, y con lo que pueda influir de forma pasiva y amable está bien. Quien se quiera unir, bienvenido”. 

Tiendo a pensar que es muy difícil comenzar un hábito. En estos últimos casi tres años, ¿alguna vez pensaste en dejar de ser Zero Waste o, de hecho, lo hiciste?

Sí han habido momentos de bajones, aunque ninguno en el que realmente me planteé dejarlo. Sí me he cuestionado qué tanto vale la pena que yo esté sacrificando tanta comodidad, si lo estaba disfrutando o no. Pero eso me pasó en un momento en el que fui muy estricta conmigo misma, como ser perfecta, y luego llegué a la conclusión de que me tenía que relajar un chingo. Cada logro lo disfruto mucho.

Si un día se me antoja algo que solo se vende empaquetado, como galletas o papitas, que es lo que más me causa tentación, no pasa nada, las disfruto; si el empaque se puede reciclar, lo reciclo, y si no, pues lo tiro a la basura, ni modo.  

Lo que hagamos individualmente no es suficiente

Creo que ser tan exigente puede ser negativo y nadie es perfecto. Cuando me relajé y me di cuenta de que tengo la libertad de hacer la basura que quiera, solo que decido no hacerla, todo se equilibra. 

Volviendo al punto de la tolerancia, ¿qué es lo que más te caga de la gente?

Mmmm… que buena pregunta, creo que la apatía, el hecho de saber que existe este problema. Yo al principio, por ejemplo, comía carne. Luego me di cuenta de cuánto contamina la industria y comencé disminuyendo mi consumo, me preocupé por hacer un cambio mínimo y gradual, y el hecho de que no le llegue a alguien a algún nivel de conciencia es muy feo. 

¿Qué es lo que más extrañas de NO ser Zero Waste?

(Risas). Está difícil pero interesante. Honestamente, creo que al final no extraño nada, sé que tengo acceso a todo, pero es una decisión consumir o no cualquier cosa, yo sigo teniendo esa libertad y no me limito. Este estilo de vida me ha dado tanto que me gusta mucho quien soy ahora, la conciencia que tengo ahora, la congruencia que tengo ahora, entonces creo que no extraño nada. 

Muchas cifras indican que estamos a nada de sucumbir ante el cambio climático, ¿te imaginas en un futuro diciéndonos “¡SE LOS DIJE!”?

Sí me lo he imaginado, por tantas cosas que he leído. Honestamente creo que sí estamos en contra del reloj, y no me gusta, justo por comodidad, pensar tanto en eso. Sí me he imaginado un futuro en el que, si nos hubiéramos coordinado, tal vez no estaría pasando esto. 

Pero también veo cada día a personas más conscientes, cambios en leyes, en empresas. Primero, la gente necesita información sobre esto, para después comenzar a hacer cambios que serán mejores hábitos de consumo, y esa forma de consumo comenzará a mover a las empresas, y con esa información se le puede exigir al gobierno. Lo que hagamos individualmente no es suficiente.

¿Tú sientes que, al menos a nivel personal, has logrado vencer al capitalismo? Por decirlo de otra manera, a tu propio capitalismo. 

Siento que, hasta cierto porcentaje, yo creo que sí. El capitalismo es tan fuerte que puedo caer en un “consumismo ecológico”, que lo hay. Tal vez no he caído pero siento que ando bailando por ahí. 

Definitivamente soy mucho más consciente de todo lo que no necesito. Reducir y rechazar son como las primeras reglas de este estilo de vida. Realmente no compro nada que no necesite por más que me guste o que lo quiera, ya no caigo en su juego, pero creo que aún no lo he superado. 

¿Cómo comenzar a ser Zero Waste y no morir en el intento?

Las compras del supermercado: 

-Dejar de usar bolsas de plástico para las frutas y verduras, simplemente colocarlas en el carrito, y comprar las “desnudas”, o sea, sin empaque. 

-Elegir productos que vienen en empaque reciclable, ejemplo: huevos en cartón o frijoles en lata. 

-Llevar todos esos empaques reciclables a reciclar, o reciclarlos tú mismo.

-Llevar tus propias bolsas de tela o cajas para llevar todas tus compras sin transportarlas en más plástico. 

¿Cuál ha sido el cambio más radical que has experimentado siendo Zero Waste?

Nunca me imaginé haciendo mi propia leche de almendra, o mi propio gel para el cabello, mi propio desodorante, o mi propia pasta dental. A veces me pongo a pensar “¡qué loco que yo hago mis propios cosméticos y productos de higiene!” 

Joselyn estudió comunicación con especialización en cine. Actualmente es colaboradora en “Cero Plástico” y fundadora de sindesperdicios.org. Imparte pláticas, conferencias y talleres sobre el estilo de vida Zero Waste.  

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Foto de portada: Facebook – Sin Desperdicios

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