Entrevista a Joserra Zúñiga: cómo escribir el próximo Seinfeld

Por: Gallo Molina (joseantoniomolinavega@gmail.com)

Joserra una vez me contó, en alguna de esas idas conjuntas al trabajo, que, cuando estaba en secundaria, veía sitcoms mientras hacía la tarea. Hoy vive de escribir comedia y teatro. Y desde que me dijo que yo estaba llegando con años de desventaja a una chamba que te exige estar nutrido de referencias, no pude hacer más que escucharlo y ponerme a ver toda la tele que no vi antes.

De ahí surgió esta interrogante: ¿por qué en México no tenemos un fenómeno televisivo como Seinfeld u otras series de comedia?

Cuando trabajé en Televisa me di cuenta de que tenían la idea de una familia mexicana sentada frente al televisor. Ellos sí conciben a la televisión como un instrumento en dónde, a la hora de la comida, te acompaña. Así se diseñó la televisión en México. Los programas de la mañana como Hoy están diseñados para ser escuchados mientras el ama de casa está viendo que los niños desayunen o en el quehacer. Muchas telenovelas también están diseñadas para ser completamente auditivas. Y eso tiene que ver, según lo que me contaron en su momento, con la cantidad de televisores que hay en México, y que muchos eran chiquitos, en blanco y negro, con mala señal. 

La televisión que ve la señora del servicio o un velador está diseñada para ser auditiva. O sea, “¡¿qué haces besando a la maldita lisiada?!”, es la articulación de toda esa escena. El informar al televidente de: “desde que llegué a vivir a esta casa hace 30 años cuando se murieron tus padres y desde entonces vives como una arrimada” tiene que ver un poquito con informar y para que tú entiendas la novela al momento que la pongas. 

Entonces yo creo que Televisa siempre se ha imaginado a una familia nuclear sentados viendo televisión y eso les hace sentir que tienen la responsabilidad de entretener a la “gran familia mexicana”, ¿qué les vas a mostrar?

La familia mexicana se puede sentar junta a ver El Chavo del 8, incluso contenido de Derbez. Ya si los niños están un poquito más chiquitos los mandas a dormir, y los papás se quedan viendo programas de comedia como Cándido Pérez, que es como un sitcom, un tipo seductor y coqueto. 

El punto era que el humor no incomodara a nadie. Porque, Cándido Pérez puede ser picarón pero si el tono sexual incomoda pues la señora ama de casa se podía sentir incómoda al lado de su marido. O al marido no le parecía, por estar subido de tono. Somos muy moralinos. Lo subido de tono no es familiar, incluso dentro de una pareja. 

Es una cuestión cultural. El televidente estadounidense también llega a su casa a ver tele en la noche… ¿crees que la comedia estadounidense sea más madura que la mexicana?  

De entrada están más acostumbrados a consumirlo. Ellos (estadounidenses) se educaron a que, después de las noticias, todas las noches veían a un tipo que se llamaba Johnny Carson que te iba a contar lo que pasó en el día y burlarse de ello.

O sea, los Late Night Shows…

E iban los grandes comediantes a hacer reír y, después de la rutina, sentarse a platicar de actualidad. Sí están acostumbrados a sitcoms y cosas de entretenimiento por volumen (cantidad). El mercado del entretenimiento es mucho más grande; veías una cosa, y otra, y una serie, y una serie familiar, pero una no tiene nada que ver con la otra… o sea, generaron productos para todos. 

También tienen una clase media más grande.    

Exacto. Podías ver Mi Bella Genio (1965), que era algo familiar, pero también hicieron Smash (2012) que era más para adultos o El Crucero del Amor (1977), más para mujeres, y por eso generaron un mercado para un público al que, eventualmente, llegarían esas series como Seinfeld (1989), que no trataban de nada pero que sí eran para un público específico.  

Las series de Estados Unidos que viven en Los Ángeles contra las que viven en Nueva York son muy contundentes. Tú podías hacer series como Beverly Hills 90210 (1990) que era de chavitos viviendo en California, contra los de la costa del otro lado que crecieron en una ciudad como NY que es muy peculiar, que no tienen coche, que usan más el transporte público. El adolescente de LA contra el de NY son distintos, y ni hablar de los del centro del país. 

O sea que también es una cuestión de geografía… 

Aquí también pasa pero es más unificado. La televisión mexicana no diseñó tele para cada uno de ellos. Es tele para toda la familia. 

¿Qué pasó después?

Hasta hace poco, probablemente este mismo año, los ejecutivos entendieron algo que para ti y para mí es muy obvio: yo puedo ver cualquier cosa de televisión del mundo al mismo tiempo que los estadounidenses. 

Después de Breaking Bad (2008), se hizo la versión para LATAM que se llama Metástasis (2014), para el mismo público en el mismo canal en el que ya habían visto Breaking Bad. “Voy a lanzar la versión colombiana y que se trata de lo mismo”, eso no tiene sentido. Los ejecutivos, hasta hace poco, creían que el televidente latinoamericano no estaba viendo lo gringo, lo menospreciaban bastante. Pero la gente de nuestra generación, o más chicos, ven esa tele por Netflix o descargada, y por eso fracasa Metástasis, por ejemplo. 

Si quisieran hacer una serie tipo Seinfeld, es decir, gente en sus treintas intentando sobresalir en la Ciudad de México, ¿pegaría? 

Lo que hizo muy bien Seinfeld fue ubicar la dinámica especial de una ciudad. Y cómo las personas que habitan esa ciudad lidian con esa ciudad.

Una dinámica muy neoyorquina es que haya un lugar de sopas que se pone de moda y el dueño de ese lugar es muy peculiar. Entonces, cómo estas personas lidian con esta ciudad, y lo dicen muy bien en Sex and the City (1998): el quinto o sexto personaje es la ciudad. Y aquí lo que hicieron mucho fue generar series que se ubican en la Roma-Condesa pero que no entienden la dinámica de la Roma-Condesa.

Tú ves Soy Tu Fan (2010) y están en esa colonia pero abordan el que vives arriba de un bar, o lo caro de la renta. Ellos (Seinfeld) sí entienden lo problemático que es no poder mudarte a un edificio a la hora que tú quieras, hay días para hacerlo. Aquí también tenemos reglas de mudanza pero nunca abordamos eso tan peculiar. Un neoyorquino entiende que no puede meter sus muebles entre semana. Entonces abordan el “solo estoy metiendo UN mueble, no es una mudanza”. Esa forma de romper las reglas es algo muy peculiar. 

Ahora que tuve a unos americanos de visita les expliqué la diferencia, visitando iglesias barrocas, entre San Chárbel (al que se le cuelga un listón para pedir un milagro)y los otros santos (a los que se les cuelga un milagro en sí). Le pregunté a uno de los que ahí recibían gente que qué pasa si te equivocas y a San Chárbel le pones un milagro en lugar de listón, ¿qué pasa si haces mal tu papeleo? ¿Se te cumple el milagro? Y son en esas peculiaridades en donde radica la comedia. Fijarte en ese nivel de detalle en las cosas que nadie se plantea. 

También se entiende que Nueva York es una cosa global y la Roma-Condesa no.

Claro. Exacto. El público de la Roma-Condesa no da para mantener una serie, a NY todo el mundo lo ubica. Y aún así, cuando vas a NY, entiendes mucho más a Seinfeld.

¿Te parece que la tele mexicana es mala? Siento que como mexicanos lo vemos así: sale una película de comedia mexicana y es mala; sale una película de comedia gringa y, en ocasiones, se convierte en una referencia para todo mundo. 

La clase media que consume televisión en Estados Unidos sí cree que la tele mexicana es mala. Me acuerdo que en algún momento se acercaron a mí personas del Canal 5 y me presentaron al “televidente ideal de Canal 5”, una cosa muy publicitaria: “el televidente se llama Santi, trabaja en una agencia en la Roma, tiene el último Iphone, vive con un roomie, etc.” O sea, uno de los amigos cool de Diego Alfaro. Y yo les dije: “oigan, siento que ese güey no está viendo Canal 5”.

Que un producto de ficción como una telenovela se venda a 100 países, eso es éxito. Y eso es estar bien hecho. Aunque no nos guste llegar a Argentina y que nos hablen de Marimar

Yo tenía noción de quién era el televidente de Canal 5 por personas que trabajaban conmigo en La Sopa (2011). Es decir, sí hay esa persona que les escribe a los conductores, que los reconoce, que sí ve esa tele, que ve, por ejemplo, Me Caigo de Risa (2014), que es una franquicia, y eso es encontrar la identidad dentro de una franquicia, es una cosa exitosa. No es mala, simplemente es otra cosa.

Yo siento que no hemos aprendido a apreciar ese éxtio. La telenovela es un formato de ficción que México explotó, desarrolló y exportó al mundo. Los Ricos También Lloran (1979) se ve en Rusia. Simplemente ahorita no nos gusta, pero es un formato exitoso, en consecuencia, es bueno. Que un producto de ficción como una telenovela se venda a 100 países, eso es éxito. Y eso es estar bien hecho. Aunque no nos guste llegar a Argentina y que nos hablen de Marimar (1994). 

¿Deberíamos de resignarnos a la idea de que somos buenos haciendo telenovelas pero no tanto para hacer sitcoms?

Lo que pasa es que en Estados Unidos también tienes lo muy bueno y lo muy malo. Hablas de Breaking Bad o The Sopranos (1999) pero no de otras que se hicieron en la misma época y están bien pinches. Aquí tenemos cosas muy buenas pero no el estándar de calidad que tienen ellos. Y cuando haces algo muy bueno está ahí. 

Todavía no envejecen ni se deprimen, no han pasado por ese proceso que los comediantes gringos generan a partir de 30 años de carrera

Luis Miguel (2018) es una serie exitosísima, y todos la vimos, y es buena. Era medio telenovela, pero era buena.

Fue nuestro “Game of Thrones” todo un verano… 

Claro, y a mí nunca me había tocado ver, porque cuando todo el mundo veía novelas yo no las veía, que todos estén en la noche viendo lo mismo. Sí con Los Óscares o finales de ciertos programas, pero nunca con una ficción. Todos, en todas las redes sociales, y de todas las clases, la estábamos viendo. 

Entonces, ¿somos muy buenos haciendo eso?

Somos brillantes haciendo melodrama. 

¿Y en comedia? Muchos piensan que solo se basa en insultos y albures. 

Siento que ahorita la comedia mexicana es elitista. Si tú ves a la primera generación de standuperos son todos chavitos fresas hablando más o menos de lo mismo. Hasta que después comenzó a entrar “el barrio” se empezó a equilibrar un poquito eso.

La primera generación ni ha tocado el éxito ni ha tocado el lodo. Eso que sí tiene Louis C.K. o George Carlin, que es envejecer. Todavía no envejecen ni se deprimen, no han pasado por ese proceso que los comediantes gringos generan a partir de 30 años de carrera. Y por eso ves a un Carlin haciendo cosas tan bonitas y tan filosóficas porque hay una trayectoria de tiempo. Nosotros nos quedamos con el güey cagado que hace voces. 

Eugenio Derbez. Yo crecí viéndolo y sí era bueno, a mí me gustaba mucho, pero él se quedó haciendo lo mismo, yo me fui para otro lado. Empecé a consumir otro tipo de comedia.

Ahora siento que estamos viviendo un rollo de clases. Tú ves un Me caigo de risa, que es para la familia mexicana, siendo exitoso, pero esta serie fresona de humor en la Roma que es lo que finalmente tú en tu círculo social, porque las redes sociales crean burbujas, crees que es lo que todo mundo está viendo no lo es. 

Para ti, ¿qué hace que un guión sea bueno?

Para mí, un guión de ficción es bueno cuando es aquel en donde lo que hacen los personajes, el conflicto y el clímax se explica a través de acciones y no de diálogos. 

Si eres una persona que consume televisión o series, buenas o malas, importa mucho

La novela es bla, bla, bla porque tiene que durar 100 episodios. Cuando tú eso lo ves en acción, o sea, “lo quiero matar” contra el güey que no te dice eso pero saca una pistola en el momento correcto, eso para mí es un buen guión. En el guión de entretenimiento radican muchas otras cosas, es más complejo. Pero tiene que ver con si entretiene, para bien o para mal, está cumpliendo su objetivo. 

Tiendo a pensar que le gente cree que, para trabajar en tele o hacer cine, tienes que ver pura película sueca o cosas de “alto nivel” (mamonas, pues). ¿Hay que ver de todo?

Creo que a ti te ha tocado vivirlo en carne propia. Por encima de ser un buen o mal guionista, la clave con esto son las referencias. Si yo te pregunto: “¿ves La Rosa de Guadalupe?” Y tú me contestas: “No, yo no veo televisión basura”, entonces yo te diría, “es un fenómeno latinoamericano La Rosa de Guadalupe”, entonces, más bien, tú tienes un problema. Ahora, haber visto a Buñuel o a Godard para trabajar en la televisión, ¿es necesario? No, pero a mí sí me da una visión clara de qué has hecho con tu vida. Si eres una persona que consume televisión o series, buenas o malas, importa mucho.

Hay un episodio de Seinfeld que transcurre en un estacionamiento, pero se están moviendo, no están solo sentados hablando. O el del restaurante chino, la espera. Todos hemos estado más de 20 minutos en un restaurante esperando una mesa, TODOS. Dijeron: “vamos a tener diálogos aquí” a partir de la desesperación y la urgencia por conseguir una mesa. 

Cuando tú llegas a una mesa de escritores y no eres el mejor escritor pero dices “¡ah! ¿Y si hacemos como cuando estos weyes están esperando una mesa?” Tú has visto lo importante que es tener referencias por encima de ser buen escritor. Entonces tú volteas y dices: “puedo volver a ver este episodio para resolver este problema”. Las referencias lo son todo. La formación es importante, claro, pero incluso las referencias te ayudan más que algo académico. Si yo te digo: “queremos hacer algo como La Máscara (2019)” y tú me dices que no lo ves, pues, no estás viendo uno de los programas más vistos de México. Algo está pasando ahí que está funcionando. Aunque sea para burlarte pero algo está pasando ahí.

Yo soy un gran defensor del ocio, lo criticamos mucho, pero todos tenemos derecho a ver algo solo porque sí

Tenía un amigo que era crítico de cine y le había puesto 5 estrellas a Herbie (2005). Cuando le pregunté por qué me dijo: “fui con mi sobrina, compramos palomitas, refresco, dulces, la pasamos poca madre y la peli cumple su objetivo”. Si todo lo vieras como cine francés todo te va a parecer una basura. Pero si el objetivo es entretener y pasar un buen rato familiar, también hay calidad dentro de eso.

Si comparas La Máscara con Chernobyl (2019), que trata de cómo el comunismo casi mata a la mitad de Europa, pues estás jodido, no lo puedes ver igual. Yo soy un gran defensor del ocio, lo criticamos mucho, pero todos tenemos derecho a ver algo solo porque sí. 

Recuerdo una anécdota que me contaste de cuando trabajabas en La Sopa que iba por ahí… 

Los que hacen comedia siempre sufren el menosprecio de los “intelectuales”. Lo sentimos todo el tiempo. Y un día te cansa. 

¿Realmente quieres hacer comedia toda tu vida?, ¿realmente voy a ser el payaso de la clase?

Mi mamá tenía cáncer, estaba pasándola muy mal. Y yo estaba en una crisis creativa en la que me decía: “¿realmente quieres hacer comedia toda tu vida?, ¿realmente voy a ser el payaso de la clase? Ya mejor hago una obra en la que alguien se suicida al final…” Y sí la acabé haciendo… pero era comedia… 

Sumado a pasar tiempo en un hospital, realmente mal, en un momento donde La Sopa era bastante popular, y yo no estaba destinado a salir en La Sopa pero acabé siendo reconocido por la gente. Entonces una enfermera que trataba a mi mamá me dice: “ay, no te reconocí, tú eres el de La Sopa…” Y yo así de “Aja…” Y ella, “ay, pero estás muy serio…” Y yo nomás pensaba, “perdóname que el cáncer de mi mamá me tenga tenso pero aquí estoy para hacerte reír…” Obviamente no le dije eso, pero claro que lo pensé. Y me dijo que ella acababa turno como a la 1 de la mañana y llegaba a su casa como a las 3. Y que siempre que llegaba prendía la tele y estaban pasando una repetición de La Sopa. Y añadió: “oye, te quiero dar las gracias porque hasta se me quita el sueño de cuánto me hacen reír. Es un gran programa, siempre me acompaña en las noches. Así que muchas gracias”.

Ahí entendí que si mi trabajo es que la enfermera que lidia con cáncer y muerte todos los días se ría tantito antes de dormirse, yo tomo la misión. Me siento feliz de hacer eso. Y no creas que fue un gran momento ni nada, fue un comentario de pasadita. Pero resignificó cañón mi vida y mi carrera. Y uno a ratos se tiene que aferrar a esas cosas. 

Nunca he dejado de pensar que ser guionista fue, para mí, un golpe de suerte, pero a veces la suerte no es suficiente. ¿Qué es lo que más te ha formado como guionista? 

La suerte está muy mal vista porque, cuando llegas a cierta posición, es más cómodo decir: “he trabajado varios años para estar en donde estoy”, y sí, pero hay un factor de estar en el lugar correcto a la hora correcta que todos lo tenemos. 

Y esa cosa única, el encontrar las historias en donde no las hay, como contar la historia de la chava del servicio, de pronto jala

Generar una carrera a partir de eso está complicado. A todo mundo le puede llegar la oportunidad, pero es ahí donde los años y años de ver televisión funcionan. 

Había un canal que se llamaba American Network en donde pasaban a Oprah, Dr. Phil, y otros programas de entretenimiento gringos. Todas las noches antes de dormir veía a Letterman. Y yo creo que por eso, cuando me ofrecieron hacer la prueba para un late night entendía qué estaban pidiendo. 

Yo no tengo idea de cuál sea el camino para alguien que sueña con ser guionista. A ti te pasó y tampoco sé explicarlo. 

Me siento una anomalía del sistema… 

Este sistema está lleno de anomalías por todos lados. “Un enano nunca va a ser protagonista en una serie de HBO”… ¡Ah! ¡Entonces sí! “Voy a hacer una película en blanco y negro sobre la señora que trabajaba en mi casa con la que crecí…” 

¡Madres! 

Esas cosas que de chavito te dicen “ay no, ese güey solo pierde el tiempo viendo tele”, sí, pero si te quieres dedicar a esto esa es la forma de empezar. Porque si al día siguiente te llega la oportunidad tienes que tener clara la forma de entregar lo que se espera de ti. 

Escribo diario, es mi trabajo. Esté o no inspirado

Y esa cosa única, el encontrar las historias en donde no las hay, como contar la historia de la chava del servicio, de pronto jala, o no… 

O gana un Oscar… 

Ojo, hay un camino muy recorrido para que esa película haya sido un éxito. Pero hay un factor que dices “pos sí funcionó”. Aunque nadie sepa por qué. 

¿Y en cuanto a lo que te formó?

Rodéate de personas que estén viendo lo mismo que tú. Yo di con los de la CDMX que querían hacer teatro y musicales, se volvieron mis amigos, hoy están haciéndolo. Son los amigos con los que haces un corto, todos empezamos a jugar con lo que hay a nuestro alrededor.   

¿Qué le dirías a alguien que quiere escribir comedia?

Que lo haga. Esta industria está llena de personas que dicen “soy escritor”, “soy comediante”, pero esto es una profesión, y necesita profesionalizarse. A mí me preguntan mucho, “oye, ¿escribes cuando estás inspirado?” No, escribo diario, es mi trabajo. Esté o no inspirado, me duela la cabeza o no, escribo diario. Es lo que sé hacer. Y cuando diario escribes, cuando diario lees, cuando diario estás haciéndolo te vuelves bueno. 

Escribir diario. No decir “yo escribo comedia”, sino escribirla. En un blog, en YouTube o en donde tú quieras, pero escríbela.

Joserra Zúñiga es guionista y director de televisión y teatro. Estudió cine en la universidad CENTRO. Trabajó durante 6 años en el programa La Sopa. Ha escrito numerosas obras entre las que destacan Bule Bule El Show (2014) y Quiero volverme Supernova (2018). Forma parte del comité organizador de los Premios Metropolitanos de Teatro (METRO). Ha dirigido los shows nacionales e internacionales de Los Polinesios y Gibby. Actualmente es head writer del programa CHUMEL con Chumel Torres por HBO y director de la obra Agotados.

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Foto de portada: Facebook – Joserra Zúñiga

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