Entrevista a César Galicia: lo que me hubiera gustado saber a los 15

Por: Gallo Molina  (joseantoniomolinavega@gmail.com)

Este texto va dirigido a mi “yo” de la adolescencia que creció con una educación sexual basada en el miedo y la culpa, con un mensaje chantajista acerca de la “pureza” (en otra versión del mundo de Harry Potter los “sangre sucia” serían esos chavitos calenturientos descubriendo su sexualidad). También va dedicado a las personas que crecieron de igual manera bajo un discurso que prefiere satanizar al sexo en lugar de platicarlo. Y quién mejor para conversar sobre los mitos y realidades a los que fuimos sometidos que un sexólogo, educador y terapeuta —millennial, cabe aclarar.  

Platiqué con César Galicia y le hice las preguntas que a mi yo de 15 años le  hubieran permitido vivir una sexualidad más libre y sana, sin tantos estigmas, miedos y culpas.

Viviendo en un país marcadamente católico, y que mucha de la educación sexual que recibimos está enmarcada en ello, ¿de qué maneras la religión se convierte en un obstáculo para nuestra madurez sexual? 

Creo que la religión por sí misma no es un obstáculo. Más bien la manera en la que se viven las religiones en este país es súper, súper, súper, castigadora hacia el cuerpo. Eleva como virtudes máximas muchas cosas que no tendrían por que serlo como: el matrimonio, la heterosexualidad, el tener hijos, la sumisión de la mujer, el rol del hombre proveedor, como el aguantar todo en un matrimonio para mantenerlo unido porque el divorcio está mal, y al final estas ideas están muy desconectadas de lo que sucede en la realidad, y lo que termina provocando es que seamos un país con una sexualidad medio esquizofrénica.

De hecho hablaba con una amiga y me contaba de un ex novio muy católico que tuvo en la prepa, y de cómo éste, por un lado, condenaba a todas las morras que tenían sexo como “zorras” y él promovía la abstinencia; y por otro, hacía hasta lo imposible por convencerla de tener relaciones sexuales; y la culpa que ella pudo haber sentido de querer hacerlo, o no, o de hacerlo con alguien que la podría juzgar al mismo tiempo que era su novio o que ella luchara contra sus propias ideas conservadoras, es eso, es como una cosa dividida, contradictoria y que no tiene mucho sentido generando un montón de culpa que se traduce en violencia hacia afuera como: catalogar a mujeres como “putas” por sus conductas sexuales o estigmatizar a hombres homosexuales por creer que son unos pervertidos, o todos los mitos que tenemos hacia las personas con alguna enfermedad de transmisión sexual; o violencia hacia adentro como: no tener una vida sexual que nos guste, tener disfunción sexual, sentir culpa, etc. 

Creé una sección especial para esta entrevista a la que llamé “Mitos y realidades”. Por lo que te iré mencionando argumentos que me dieron durante mi adolescencia respecto a lo negativo en la sexualidad y me gustaría que pudieras darme tu opinión, tanto si estás de acuerdo como si no. El objetivo es ir desmitificando o reafirmando dichos argumentos. 

¡Va! Me parece muy padre. 

Por ejemplo, algo que me dijeron sobre la pornografía: “deshumaniza nuestra idea de mujer y la objetiviza”. 

Sí hay algo de cierto en eso. En la industria pornográfica existe muchísima objetivización de la mujer. Por ejemplo, tú ve una película pornográfica producida en California y es la mujer nada más para satisfacer al hombre o no es la mujer completa sino sólo ciertas partes de su cuerpo. No se ve su placer sino sólo prácticas que le dan placer al hombre, es ponografía muy violenta. También es cierto que no todas las personas que consumen pornografía se van a convertir en violentos o malos amantes. Pero sí es cierto que este producto sí promueve directa o indirectamente eso. 

La estigmatización de la masturbación es una de las historias más absurdas y más horribles que hay sobre la sexualidad

Muchas veces es difícil escapar de esa mirada porque la mirada de la pornografía no existe sola, ¿no?, o sea, la forma en la que la pornografía popular se graba es así porque existe toda una cultura sexual que da a entender que “el sexo es solo para los hombres”, por lo tanto, las representaciones gráficas del sexo van a ser solo para ellos. 

El siguiente argumento: “la masturbación está mal porque es un placer que debe de ser compartido”.

No, en absoluto, no está mal (risas). De hecho está muy bien, eso sí lo recomendaría pero absolutamente, la gente debería masturbarse, debería de encontrar todo el placer posible en la masturbación. La estigmatización de la masturbación es una de las historias más absurdas y más horribles que hay sobre la sexualidad. Tu propio cuerpo tiene la posibilidad de darte placer, ¿por qué no aprovecharlo? Poder compartir la sexualidad es una cosa padrísima, pero no existe solo para eso.

En Sexplaining (videoblog de César en YouTube) hay un capítulo sobre masturbación que puedes ver aquí. 

Pasemos al que sigue: “las relaciones sexuales prematrimoniales están mal porque debe de ser un acto de total entrega a tu pareja y a Dios”. ¿Es positivo tener experiencias sexuales previas, tú las promoverías? 

Antes quiero aclarar algo: si alguien quiere esperarse al matrimonio adelante, aunque yo sí promovería tener experiencias sexuales previas. No es inherentemente malo ni bueno, más bien es una decisión que va a tener costos, ¿y cuál es el costo?, que vas a llegar a un matrimonio en el cual puede que esperar sí termine haciéndote crecer y sea algo muy especial, como también puede ser que te cases con una persona con la que no tengas compatibilidad sexual, o tengas una idea previa de lo que debería ser el sexo y choque con lo que es la realidad. O sea, si quieres esperar no te juzgo pero no creo que sea una idea que abone mucho a nuestra salud sexual. 

Los anticonceptivos no promueven la lujuria, la lujuria se promueve sola

Yo creo que es bueno tener sexo antes del matrimonio, o cierta experimentación sexual según lo que cada persona quiera experimentar, porque te permite explorar, experimentar, saber qué te gusta, ¿no? Te permite descubrir tu cuerpo, explorar, mejorar tu comunicación sexual de manera que, cuando llegue “esa persona”, suponiendo que te quieras casar, ya tengas una reserva de experiencias en las cuales apoyarte para tener una mejor vida. 

Claro, o como referencias de ti mismo, ¿no? 

Exacto. Si llegas a una nueva ciudad a vivir nadie te diría: “no vayas a comer a ningún restaurante y mejor espérate a que llegue esta persona especial para conocer todos los restaurantes con ella”. Sería una estupidez, ¿no? O sea, pues vas, conoces varios restaurantes, ves cuáles te gustan, cuáles no y, cuando llegue esta “persona especial”, ya sabes cuales recomendar, cuales te gustan, cuales no toleras, cuales puedes decir: “Mmm, puedo comer ahí aunque no me lata”, es algo así. Yo que crecí criado como católico creo que es una de las ideas del catolicismo de las que vale mucho la pena deshacerse. 

Siguiente: “los anticonceptivos están mal porque promueven la lujuria”

Los anticonceptivos no promueven la lujuria, la lujuria se promueve sola (risas).

En lo personal, siempre me ha parecido un poco ridículo el argumento de: “si permitimos tal cosa entonces van a aumentar tales consecuencias”, ¿qué opinas? 

Durante el gobierno de Bush (hijo) en Estados Unidos, crearon un programa para reducir el embarazo adolescente basado en la abstinencia. Iban a las escuelas, les hablaban de eso y hasta les daban anillos de castidad. No sólo no disminuyó la cantidad de embarazos adolescentes sino que, además, ¡aumentaron! La gente va a tener sexo esté prohibido o no, porque es sexo, la gente quiere tenerlo. 

La manera en la que se vista alguien no tiene nada que ver con el respeto que merece

En México, la edad promedio en la que los adolescentes comienzan su vida sexual es entre los 12 y 15 años, y muchas de esas experiencias van a ser horribles, van a ser de abuso, terminarán en embarazos no deseados o infecciones, y tiene que ver con el hecho de que no les estamos hablando de cómo cuidarse o ser responsables. Entonces, en vez de no querer hablar de sexo para que no lo hagan, vamos a hablar de esto para que, si lo hacen, lo hagan bien. 

Quitar el tabú, pues

Exacto, en nuestra búsqueda de proteger a los adolescentes los terminamos dañando más. 

En ciertos ambientes religiosos (instituciones, escuelas, parroquias) que trabajan con adolescentes, existen códigos de vestimenta que les prohíben a las mujeres utilizar determinadas prendas para no promover “actitudes de deseo en los hombres”, ¿éstos son más positivos o negativos en el desarrollo sexual y humano de los adolescentes? 

Son mucho, mucho, mucho más nocivos porque, en esas sentencias, hay una misoginia escondida. Los hombres que acosan, violan o nada más tienen sexo, no lo están haciendo porque las mujeres se vistan de tal o cual manera; las mujeres que son sexuales, que disfrutan del sexo, que se erotizan, no lo están haciendo porque les permitan, o no, usar leggins, ¿no? Son reglamentos tremendamente violentos. 

Si una chava llega a sentirse incómoda porque un güey la vio de tal manera o demostró “deseo sexual” hacia ella, ¿cómo podemos comenzar a trabajar esto para reeducarnos?  

1- Eliminando completamente la vestimenta como argumento provocador. Eliminar la pregunta “¿cómo iba vestida?” Es tan absurdo como decir “¿y qué desayunó ese día?” Porque no tiene nada que ver. 

2- Romper con la idea de que cierto tipo de persona se viste de cierta manera. Como decir: “las chavas que son zorras se visten de tal manera”. Eso también es falso. Vestir de tal manera puede ser una expresión de cómo vives tu sexualidad o no. Pero tú como espectador no tienes forma de saberlo y tampoco te importa. Y con los adolescentes es platicarlo y explicar que la manera en la que se vista alguien no tiene nada que ver con el respeto que merece. 

La educación sexual desde la religión católica tiende a ser a través del miedo. Para alguien que sigue trabajando con este “miedo”, ¿cómo vencerlo? ¿Cómo dejar de sentirnos culpables por disfrutar nuestra sexualidad?

Es un trabajo de toda la vida. Yo sugeriría: 

1- de entrada rechacen la culpa, no se casen con ella, entiendan que no es su culpa. La mayoría de las veces, cuando un padre de familia hace todo porque su hijo o hija no tenga sexo, no es porque se preocupe por ellos, sino porque no quiere lidiar con la idea de que lo tengan. 

2- ¿De dónde viene esta culpa? De la religión, de una experiencia, de mis papás; identificar, ¿por qué siento culpa? ¿Es válida? 

3- Cuando vayas a tener sexo y sientas culpa, recuerda todo el tiempo que esta culpa no es tuya , sino que tú quieres placer, para ti y del otro/a, quieres buscar amor, intimidad, diversión, adrenalina, lo que sea que estés buscando. Es un camino que, cuando uno/una decide recorrerlo, puede aprender muchísimo. 

César Galicia es sexólogo, psicoterapeuta y educador con una maestría en sexología clínica. Tiene un canal en YouTube sobre educación sexual llamado Sexplaining. Escribe en Animal Mx. Para consultas, ¡mándale un dm vía Twitter!

Foto de portada: cortesía.

Ilustraciones: oyemathias.com

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