Entrevista a @Dianuts: “En el 2000″… Veinte, contándole a Natalia lo que ha cambiado

David y yo descubrimos que “En el 2000” de Natalia Lafourcade no es sólo una canción pegadiza y extremadamente famosa, también representa una cara fiel de principios de siglo en cuanto a moda, sex symbols y hasta política.

Pero, ¿qué tanto han cambiado las cosas en estos veinte años? Para contestar ésta y otras preguntas tuvimos una extensa conversación con Diana Álvarez (mejor conocida como @Dianuts en redes) sobre su propio proceso de adaptación a un mundo que aún “gira a la derecha”.

Gallo: Nunca he entendido la frase “Marta es una lombriz”.

David: Se refiere a Marta Sahagún, ¿no?

G: Pero, ¿por qué una lombriz?

Diana: Tiene que haber una razón. Voy a googlear. 

G: Diana, ¿cuál es tu chamba en Huawei?

Di: Ya encontré la referencia a la lombriz, por cierto. 

Da: (sonido de emoción).

Di: Yo soy Gerente de Marketing y trabajo para la parte llamada Consumer Business Group. Y, en mi caso, llevo una marca que se llama App Gallery, que es la tienda de apps de Huawei, y yo coordino la marca a nivel regional, o sea, Latinoamérica. 

G: Diana, ¿en dónde estabas en el 2000… antes de ser la gerente de marketing de casi un continente?

Di: En el 2000 estaba entrando a la secundaria. No tenía idea de qué iba a hacer con mi vida; es más, según yo, iba a ser abogada. En el kínder le metieron esa idea a mi mamá y a mí también: “la licenciada”, porque me pelaba con todos, “¡mi espacio personal! ¡Mi libro! ¡Mis colores”, todo el tiempo estaba yo a la defensiva y por eso era “la licenciada”; por alguna razón me lo creí y dije “no pues sí soy súper buena para pelear”. Pero con el paso del tiempo te das cuenta de que, más que un skill, es algo que debes atender en terapia (risas). 

Da: ¿Qué estudiaste? 

Di: Esa es una historia muy interesante. Al final presenté examen para entrar a la facultad de derecho y también presenté para Actuaría, porque, no sé, en ese proceso me di cuenta de que era muy buena con los números y que me encantaban las matemáticas, y pues igual y una ingeniería bla bla bla. Pero luego decía “¿y derecho? Pero si soy tan buena en eso”. Al final entré a contaduría porque según yo era la manera ideal de juntar las matemáticas y el derecho. 

Da: Pero a ver, entonces, ¿estudiaste conta? ¿KHÉ?

Di: Así es. 

Da: Yo pensé que eras comunicóloga o diseñadora industrial… 

G: Yo igual, mercadóloga o algo así. 

Da: Exacto. 

Di: Perdón por destruir sus sueños (risas). 

G: Bueno, antes de meternos de lleno en la canción, la idea de esta entrevista tipo podcast surgió porque teníamos la intención de escribir un texto analizando qué tanto han cambiado las cosas en estos veinte años respecto a lo que dice la letra. 

Da: Yo sí quiero un hombre cuyo instinto animal el sexo vuelva loco (risas).

G: Qué mal que Natalia ya no la cante tanto porque yo sí siento que es una canción coyuntural, que marca una época y que para una generación se convirtió en una especie de himno. Y hoy leyendo la letra como que saltan muchas cosas y piensas en muchas cosas y no deja de ser una garantía en las fiestas. 

Di: Sí, como dices, es muy coyuntural. Ahorita que estaba googleando lo de “la lombriz” salieron fotos del video y fue un flashback a esa época y a ese look que se manejaba entre hippie y como si todos fuéramos estudiantes de Filosofía y Letras (risas). 

Da: Y también en el video aparecían unas quinceañeras o novias y no sé si la canción es más bien una sátira del ideal romántico. 

G: De hecho la canción sale en el 2002. ¿Qué edad tenías en el 2002?

Di: Tenía 14 años. Una puberta en forma. A esa edad fue la primera vez que fui a un antro. ¿Cómo dejaron entrar a semejante criatura? No lo sé. 

A estas alturas de la vida es como de “no hombre, yo sí quiero a alguien con quien me pueda poner pedísima y decir pendejadas y al día siguiente crudear y leer un libro

Da: Regresando a la canción, ¿qué onda con “los hombres de París”? Es que lo ve como o una cosa u otra. “Busco a mi hombre simpático e inteligente, pero que no tome, que sea un niño bien y que no le enloquezca el sexo”. Y es como de, ¿por qué no puedes tener las dos cosas, amiga?

Di: Siento que ella está simplificando las cosas, ¿no? Justo porque son estereotipos. En lugar de armar a este hombre buena onda y que te puedas echar un mezcal con él y que también tenga conversación chida, pues, supongo que en esa época éramos muy de estereotipos o no sé. Y pues, quizá desde la perspectiva de mujer tal vez no querías a un güey que fuera un borracho. Puros. Pinches. Clichés. 

A estas alturas de la vida es como de “no hombre, yo sí quiero a alguien con quien me pueda poner pedísima y decir pendejadas y al día siguiente crudear y leer un libro y platicar de cosas chidas”, ¿no? 

 G: Lo mejor de los dos mundos. 

Da: Claro. 

Di: Pero justo, el estereotipo del hombre francés elegante o no sé, hasta trajeado de repente, muy muy formal y bla bla bla. Pero hasta ese estereotipo es pendejo, ¿no? Porque supuestamente París y la “ciudad del amor” y también son bien pinches cochinos. También están pedos en la fiesta y súper pachecos todo el día. 

Fíjense. En el 2010, cuando estaba de intercambio, también decía que quería un hombre francés. Era mi máximo. Mi meta no era tener buenas calificaciones sino tener un novio francés. 

Da: Ok, nunca pensé que esta canción realmente iba a tener ese impacto (risas).

G: Natalia hizo un buen estudio de campo. 

Di: Ah, pues miren, lo de la lombriz lo encontré en Proceso y dice que, aparentemente, una senadora llamada Dulce María Sauri dijo en una conferencia de prensa que a Vicente Fox se le había metido una lombriz que lo estaba acabando, dañando la institución presidencial y al país mismo. Y la cita dice: “ustedes pónganle nombre a la lombriz”. O sea, refiriéndose a Marta. 

G: ¡Qué buen dato!

Da: ¡A huevo! Yo no sabía esto, y mucho menos que había sido Dulce María Sauri, ¿qué pedo?

Di: Sí, tiene varios niveles esta canción (risas). Ese es mi superpoder: buscar cosas en Google. 

G: Yo no entiendo lo de los tirantes transparentes y la apertura mental. 

Di: Eso sí es real. Estaba muy de moda utilizar tops y pues era mucho más fácil cambiarle los tirantes a tu bra por unos transparentes en lugar de comprarte uno strapless. A veces ni chichis tenías para ponerte uno así, pinche mocosa, te lo ibas a poner con un vestido y se iba a estar cayendo. 

Lo más fácil era colgarte esos tirantes transparentes que eran la cosa más incómoda del mundo. Sudabas, obviamente, y se te veía el plástico horrible. 

Da: Y se pegaba… 

Di: Se te marcaba horrible. ¿Te imaginas tener una cinta ahí clavada todo el día? Y luego con el uso, las lavadas y con el tiempo el plástico se ponía cada vez más oscuro. 

Da: Como que se percudía. Y daba igual si te ponías unos transparentes o no porque se veía. 

Di: Claro, se veía, y se veía un montón, llamaban un montón la atención. 

Da: Se veía un poco culero, perdón (risas).

Di: A ver, pero es que la moda del 2000 es de las más culeras que hemos tenido en la historia. Estaba viendo unas cuentas en Instagram, así como hay de los noventa, vi una de los 2000 y ¡güey! Obviamente es la estética Paris Hilton, súper súper bronceada, con cosas muy a la cadera y mucho brillo, como muchas piedritas y así. ¡Y era normal! Yo me acuerdo que tenía mis lentes rosas o naranjas con piedritas, y pantalón de mezclilla con piedritas, y el cinturón con piedritas o ya de plano te colgabas unas cadenas de piedritas. Y todo era con colores neón, me acuerdo perfecto. No, no, no, fatal. 

G: Luego está Ricky Martin como sex symbol de la época. ¿Tú tenías un crush con Ricky Martin?

Di: Yo nunca, creo para la edad que tenía él ya me quedaba muy grande. O sea, la época noventera en la que tenía el pelo largo creo que no la registré tanto; sus canciones sí. Yo lo registré con ‘Livin la Vida Loca’, cuando se hizo su rebranding y comenzó a cantar en inglés, con el pelo cortito y las camisas pegaditas en vez de esas con olanes. Y sí estaba cabrón, pero no era mi onda, yo era más de skatos. 

G: ¿A quién recortabas en las revistas?

Di: Emmm, sí, ay, no, no, no… en esa época que les digo que andaba de chavita disque tough y rebelde yo era súper fan de Limb Biskit, Korn, Eminem, y esas chingaderas cómo me encantaban. Pinches hombres horrendos (risas).

Siempre me gustaba el underdog, no el vocalista sino el raro. En esa época me gustaban los pandrosos y skatos y metaleros. Hasta yo también de repente usaba mis pulseras con picos y de todos los colores, muy en la onda disque Avril Lavinge. Incluso hay muchas cosas que puedo ver en común entre Avril Lavinge y Natalia Lafourcade, obviamente tropicalizadas. La chavita alternativa mexicana y la chavita alternativa canadiense. 

Yo creo que hoy su activismo es legítimo porque ya no tiene la presión de una disquera detrás

Da: Pero me parece que Ricky Martin no ha perdido ese papel de sex symbol, o sea, a pesar de que es gay y de que es papá y bla bla bla… 

G: Eso me parece muy cabrón. 

Di: Sí, en esa época no hubiera funcionado. 

G: Veinte años después, el que fue el sex symbol de muchísima gente, de muchísimas mujeres, hoy es abiertamente gay, padre de familia y uno de los principales íconos en la lucha LGBT. 

Di: Pero es que también se tuvieron que afianzar otro chingo de estereotipos: “los gays son guapos, los gays se cuidan, los gays se ven súper bien”. Incluso dentro del que yo consideraría que es el target de Ricky Martin, que son mujeres un poco más grandes que yo, tuvo que pasar mucho tiempo para que empezaran a reconocer a los gays como eso.

Por ejemplo, yo sí recuerdo a mi mamá en el 2000 utilizando la palabra maricón. Y hoy por hoy ya no la usa, y cuando se refiere a hombres gay ya lo dice hasta con cierta admiración, “porque son guapos, porque no sé qué…” El estereotipo se fue suavizando en estos veinte años y hoy hasta resulta más atractivo porque es inalcanzable. 

Da: Tienes razón. Y sí protegió un poco a su público, ¿no? A mí sí me ha molestado en algún momento que no tenemos representación en canciones de Ricky Martin que, evidentemente, sean de una voz lírica de un hombre a otro hombre. Como que no hay. Pero protegió mucho a su público porque obviamente su público es, claro, mujeres que hoy tendrán cuarenta o cuarenta y cinco años ¿no?, y no se movió de ahí pues, y cada vez que saca una canción ellas están ahí otra vez. 

Di:  En esa época existía el monopolio de las disqueras porque no se usaba tanto el internet, aunque ya empezaba Napster o Lime Wire, pero la música aún no se democratizaba y escuchabas lo que te imponía la disquera, y si la disquera te decía que tu público tenían que ser mujeres así pues las letras tenían que ser así y te vas a vestir para ellas y vas a hablarles a ellas, bla, bla, bla. 

Yo creo que hoy su activismo es legítimo porque ya no tiene la presión de una disquera detrás. 

El caso es que cuando llegue ese día la Tierra va a valer madre y va a girar hacia el lado contrario

G: Luego en la canción, Natalia empieza a hablar de geografía…

Da: “Pero el planeta gira y gira a la derecha”, ¿no crees que está hablando de LA derecha y de el conservadurismo? 

Di: A lo mejor es una manera de decir que las cosas, a pesar de ciertas tendencias, van a seguir igual. 

Les quiero contar algo: yo soy muy adicta al internet (Diana hace mucho énfasis en la palabra “muy”), o sea, el internet me cambió la vida. Justo hace poco terminé en un rabbit hole de Twitter con estos usuarios bots y uno hablaba de teorías de conspiración y en su RL traía un sitio web. Y me metí… porque estaba diciendo cosas muy extrañas de los aliens (risas). Entonces me meto y hablaban justamente de una teoría que dice que cada, ya no me acuerdo de la cifra, cierto número de años la Tierra gira hacia el lado contrario y que se cambia el eje, y que si ahorita el eje está así (Diana nos muestra con sus manos el cambio de eje y David y yo nos sentimos por unos segundos en una clase de Geografía por Zoom) cuando llegue esa fecha se va a cambiar. 

Terminé viendo miles de videos al respecto porque soy esa persona. El caso es que cuando llegue ese día la Tierra va a valer madre y va a girar hacia el lado contrario. Yo ya estaba así de: “demasiado internet por hoy”. 

El 2000 fue el año en que mi papá llevó a la casa nuestra primera computadora

G: O sea que cuando llegue ese día ya no vamos a poder cantar la canción. 

Di: ¡Ya no va a tener sentido esta canción! Eso no se lo esperaba Natalia Lafourcade. 

Cuando Gallo me contó lo de analizar esta canción con una entrevista y así yo le dije que no era realmente fan de Natalia Lafourcade, aunque respeto muchísimo su trabajo, pero me pareció interesante porque yo soy una persona muy millennial, y al millennial lo que lo caracteriza es precisamente el año 2000. Y creo que el cambio que más permeó en el cambio de siglo ha sido el internet. 

G: Totalmente. Desde el cambio de dígito en la fecha cuando estaba en primaria. 

Di: Y todo esto tiene mucho que ver con lo que hago ahora. Como les dije yo me gradué de contaduría y fue la época en la que las redes sociales comenzaban a utilizarse muchísimo en este país y me metí muchísimo; comencé a llevarle las redes a muchos negocios por hobby. Empecé por pura ociosidad a aprender cosas y cuando me di cuenta ya había brincado a ser editora web, creativa digital, y puse una agencia, y a hacer videos de tecnología y a hablar de… (pausa incómoda)… memes. 

El 2000 fue el año en que mi papá llevó a la casa nuestra primera computadora. Yo creo que, sin saberlo, fue el año que marcó mi camino hasta donde estoy hoy. 

G: ¿Tú dirías que la ociosidad te llevó a donde estás hoy?

Di: No sé si la ociosidad o el hecho de que soy muy dispersa. A los veintitrés años era coordinadora de finanzas de una empresa pero no sentía que fuera mi lugar. Me di cuenta de que hacía un montón de cosas por gusto que podían convertirse en un trabajo. 

Cuando llegué al DF fui editora web de Grupo Imagen en una sección sobre tecnología para millennials, y era nada más por mi perfil, porque mi cerebro es como un vertedero de datos inútiles del internet.  

Da: ¿Cuál ha sido tu momento más millennial, ese en el que dijiste “no mames, pinche internet, nunca me imaginé estar haciendo esto”? 

Di: Yo creo que cuando entré a trabajar a Capital Digital (Chilango, Sopitas, Pictoline) y me tocó hacer un programa de noticias para YouTube pero a mí manera.

Entonces, en lugar de hablar de tecnología o gadgets o estas cosas, y como mi cerebro es un acervo histórico de pendejadas del internet, el güey que me grababa me dijo: “pues es que es por ahí”. A mí me daba pena pero dije, “si voy a hablar de pendejadas del internet lo voy a hacer bien”. Y básicamente lo que comencé a hacer fue a hablar de memes con guion en mano, hablar de su origen, dónde se posteó primero, qué significaba, quién lo reposteó, etc.

Llegué al punto de desmentir datos que daban otros sitios y los autores de los memes me contactaban para dar su versión de los hechos. 

Uno de los momentos más chistosos fue que hicimos una entrevista con uno de los integrantes de Trip Densos (cuenta de memes) y nos dijo: “es que nosotros sacamos el meme de la beluga mamada pero Sopitas dice que Memelas se lo está atribuyendo y eso no se puede quedar así”. Y empezó una guerra en internet de tirarse memes e indirectas, sí, de verdad esto sucede. 

G: Amo este chisme. 

Di: Y bueno, esto me trajo problemas porque contradije a Sopitas que era parte del grupo en el que yo trabajaba. Estuvo muy cagado. Esa fue la cúspide de las pendejadas de internet. 

Fue en ese trabajo donde hice muchas relaciones que luego me llevaron a Huawei.

G: ¿Cómo cerrarías esta conversación? 

Di: Ahorita pensando en “En el 2000” siento que, a esa edad, no tenía tan en cuenta la seguridad en mí misma, como que no piensas tanto las cosas. Pero algo chido que puedo rescatar de la Diana chavita es que no le tenía miedo a nada. No pensaba tanto en teorías de la conspiración ni que un día el mundo iba a dejar de girar a la derecha. 

Diana es experta en Excel y cultura del internet. Participó como editora, productora, conductora e investigadora de memes en medios como Grupo Imagen, Ibero 90.9, Unocero y Chilango. Actualmente es consultora de contenido y comunicación, y es Marketing Manager de Latinoamérica en Huawei. Para reírte con ella y de ella síguela en Twitter o Instagram.

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