Entrevista a Ale Higareda: cómo crear la revista que tú quieres leer

Por Gallo Molina (joseantoniomolinavega@gmail.com)

*Esta entrevista fue hecha en agosto de 2019.

¿Qué día y por qué dijiste: “voy a crear un blog”?

Cuando estudiaba Comunicación, y desde que salí de prepa y me fui de intercambio, estaba muy clavada  con el tema de la moda y el estilo. En Francia lo veía un montón, era como un carnaval de extravagancia. Y, cuando regreso, en esta búsqueda de querer seguir inspirándome decidí abrir un blog, para hablarle a alguien sobre esto que estoy pensando o viendo y me parece interesante. 

Tengo muy grabado el día que escribí en una libreta la palabra “malvestida”. Ni sé por qué lo hice pero me gustó mucho cómo se veía y como sonaba, y dije “Wow, me produce algo chido”, ¿no? Aunque no sabía para qué lo iba a usar. Dos meses después abrí el blog y me acordé de lo que había escrito en la libreta y pues, así le puse, “Malvestida”. 

¿En esa época los blogs aún estaban de moda?

Totalmente. “Blogspot” era el hit máximo, y comenzabas a forjar estas alianzas o amistades a través de blogs. Creo que era 2009 o 2010 cuando empecé con el blog y comenzaban a haber blogs de moda a nivel internacional, y eran muy diferentes a los de ahora, con más texto, entrevistas, muchas de las personas que conozco ahora las conocí entrevistándolas para el blog. Hoy veo esas entrevistas y están terriblemente mal escritas pero creo que el espíritu de Malvestida estaba ahí: el querer contar historias, ser una plataforma para reflejar lo que yo no encontraba en ningún otro lado. 

¿Desde ese momento ya lo habías visualizado como una revista específicamente dirigida a mujeres? 

No, para nada. 

Para el momento en que creaste el blog yo jamás había escuchado el concepto de feminismo, pero no sé si para ti era algo “actual”…

En ese entonces para nada. Sabías que existía algo llamado “feminismo” pero, dentro de la ignorancia, lo asociabas a mujeres revoltosas o que odiaban a los hombres, y yo no estaba para nada metida en el tema del género. La verdad es que yo estaba en mi burbuja de mujer blanca privilegiada de escuela privada y estaba clavada en el tema de cómo reflejar la personalidad a través de la moda, y era un blog sumamente personal,  en el sentido de que no buscaba reflejar experiencias distintas sino un punto de vista mío sobre las cosas que veía. Era un blog con muchísimo humor, con un toque sarcástico, irreverente, entonces era divertido porque también me burlaba de este mundo fashion, de este glamour y pretensión. Era un escaparate para escribir y para hacer las cosas que me gustaban.      

También me permitió ir conectando con gente de la industria. Así comencé a colaborar con Coolhuntermx o VICE, hice mis prácticas en Código, fue una puerta para empezar a explorar el mundo editorial, pero en ningún momento decidí que iba a comenzar a vivir de ese blog. 

Estaba como en esta búsqueda -en la universidad- de quién soy y qué hago, y qué onda con la moda, y me di cuenta de que no quería ser diseñadora ni hacer fashion styling, como que estaba explorando en dónde encajaba dentro de la moda y al final me di cuenta de que era escribiendo, que era lo que ya hacía, pero no lo había visualizado como “claro, puedes dedicarte a trabajar en una revista”, porque igual en Mérida no había ningún referente. Entonces decido mudarme a la Ciudad de México… sin chamba… 

¡¿Neta?!  

Sin nada. NADA. 

Esas historias me llaman mucho la atención.

Dije “me voy a ir seis meses, máximo un año” y fue bien chido porque yo estaba en Mérida y como que no me hallaba, súper bajoneada.   

Me estoy identificando mucho contigo. 

Muy cañón. Y entonces un día, desayunando con mi papá, me acuerdo perfecto que le dije “siento que no sé para dónde tirar, no sé qué hacer” y él me dijo “pues, ¿todavía tienes ganas de irte a México?” Y le dije que sí, eso fue un viernes, y me dijo “yo te voy a regalar tu pasaje de ida nada más. Te vas este lunes. Organízate. Vete ya. ¿Qué tienes que perder?” Nada, acaba de terminar una relación súper larga, no tenía chamba fija, ni deudas ni compromisos con nadie. Llegué a mi casa así de AARGSJFHSKD. Le marqué a un amigo que vivía ahí y tenía un cuarto. Todo se alineó. El lunes yo ya estaba con mi maleta y mis sueños en la Ciudad de México.  

Me tardé un rato en encontrar chamba. Ya sabes, cuando sales de la carrera, según tú, tienes un CV súper cabrón y todo mundo te va a querer contratar y, obviamente, no era el caso.  

¿Cuántos meses pasaron?

Pasaron tres meses para que encontrara chamba. Yo ya estaba con la moral hasta abajo, mandaba currículums a todas las revistas y ni siquiera me contestaban que no tenían vacantes. Nadie. Nada. 

Evento Malvestida

Entonces le marqué a mi papá a decirle que ya me iba a regresar, y él me dijo “Ale, tres meses es muy poco. Aguanta seis meses más, y si de plano no ves nada pues regresas”. El lunes siguiente me llamaron de una revista a la que nunca mandé mi CV porque era una revista de sociales y realeza.   

¿Y cómo dieron contigo?

Al parecer fue un tema como de LinkedIn. Fui a esa entrevista y te hacen la prueba de redacción e inglés y todo bien, yo, así, triunfando muy cabrón, hasta que la editora abre la revista y me dice “¿Quién es ella?” Y yo “… No sé”, y era la duquesa de quién sabe dónde. Me preguntó 15 personas, de las cuales solo supe dos: una era la reina Isabel de Inglaterra… la otra era Gwyneth Paltrow. 

Salí pensando que no me lo iban a dar. Al día siguiente me llamaron para decirme que me había quedado. “Comienzas el lunes”.

Ahora googlea a toda esta gente…

¡Ajá! Y yo de “Me vale que ni sea le revista de mis sueños. Mi paso número uno es un sueldo para poder quedarme”. Era un sueldo de risa, y entraba todos los días a las 7 a.m. En las tardes escribía en Malvestida. Luego comencé a escribir un blog para E! Entertainment, también en uno de Disney que era contenido para mamás… 

Esas chambas, ¿tú las buscaste o llegaron solas?

Me llegaron. Una por una chava que también era blogger. Lo que a la gente le gustaba era que escribía con humor, más cercano. El de Disney no lo recuerdo, pero siempre llegaban por Malvestida.  

O sea, el blog (Malvestida) te abrió esas puertas… 

Sí, 100%. Además, en ese entonces se hacían unos “Bloggers Awards” que organizaba Privalia, y un año yo gané como “Mejor Blog Original”. Eso me dio muchísima visibilidad, otros blogs me entrevistaban, como que era un lindo ecosistema blogueril. 

Conforme el blog iba ganando fama, ¿te fijabas en los números: “tanta gente me está leyendo” o “no me está leyendo nadie”?

Para nada, y que bueno que no lo hice porque en esa etapa Malvestida fue dos cosas: por un lado, un entrenamiento para mí y, por otro, fue un portafolios. 

Evento Malvestida

Yo medía el éxito del blog con lo que veía que comenzaba a suceder alrededor de él: “Oye, ¿te puedo entrevistar?”, “oye, ¿quieres tener una columna?”, “oye, ¿quieres venir de invitada a esto?” Y para mí era como de “Wow, hay gente que está resonando con lo que estoy escribiendo”. 

Tendemos a pensar que un canal de YouTube exitoso o una revista exitosa se hacen de la noche a la mañana, este concepto de la prisa, ¿cuál fue el proceso con Malvestida?

Cuando estaba en mi primer chamba ya estaba algo cansada, quería dedicarme a mi blog. Quería ser “Ale la escritora”, la “Carrie Bradshaw”, escribir para muchos medios. Me salgo de la revista y me llaman de Condé Nast, que para mí era LA editorial, editan Vogue, GQ, Glamour…  

El lugar ideal…

EL lugar ideal, ¿no? Iban a lanzar un nuevo proyecto y fui a una entrevista, con cero intención, como que no tenía nada planeado con Malvestida, e iban a lanzar una revista nueva, era Vanity Fair… 

Equis, cualquier cosa… 

Sí, ¿no? (Risas). Entonces, voy a la entrevista y me dijeron “quedaste, esta es la propuesta de sueldo”, y yo estaba tan sin nada que perder que les dije: “sabes que, mil gracias pero el sueldo me queda bajo”… Era dos veces más de lo que ganaba en la otra revista. Y me llaman a los dos días para decirme “bueno, ya te mejoramos la oferta”… Y, así, un CHORRO más, de que “UUUHHHHH… ¿QUÉ? ¿ES EN SERIO?” Entonces dije “no puedo no tomar esta opción”. 

Evento Malvestida

¡¿Pero por qué la rechazaste la primera vez?!

Porque como que ya estaba mentalizada en que quería trabajar en mi blog, y no estar en una estructura de empresa. 

¿No saliste del edificio y dijiste: “fuck, esperen, ya lo pensé mejor…”?

No, te juro que vi la propuesta y dije “No, creo que el sueldo queda debajo de mis expectativas”… AJÁ, nunca había tenido un sueldo así. 

Entonces, entré a Condé Nast, que fue una súper escuela para todo lo que quiero hacer y lo que no quiero hacer, y tuve que dejar el blog, porque tenía una cláusula que no me permitía escribir en otro sitio y, además, ya no tenía tiempo para NADA. Trabajaba 12 o 14 horas al día. Era una locura. Hasta en fines de semana. Dejé el blog pero me quedó claro que yo ya no quería seguir escalando dentro de una empresa.     

Pasaron cosas increíbles pero yo ya estaba al borde del colapso físico y emocional. Era una carga de trabajo que me sobrepasaba, y en este entorno que siempre te exige más y en el que te tienes que ver impecable.    

Tuve un ataque de ansiedad. Estaba dormida y me desperté llorando porque estaba soñando con el trabajo, ni siquiera cuando estaba dormida me podía desconectar. Llevaba meses sin poder descansar, y entonces dije “¿qué estoy haciendo?”. Luego, dentro de la oficina, me dio un bajón y acabé en el hospital. Entonces decidí relajarme y bajar un poco el ritmo y, a la semana de tomar una actitud más relajada -”más relajada” significa no quedarme horas extras- me llamó la directora de la revista y me dijo “Ale, siento que estás bajando tu desempeño”… 

Dude, me estoy muriendo aquí… 

¡Exacto! Y me dije: “no estoy haciendo contenidos que me emocionan ni que le estén aportando algo al mundo, estoy dejando mi salud y mi integridad acá, y no estoy encontrando una revista para mujeres en español que sintiera que hablara de los temas que me interesaban”. Decidí que ya era el momento de hacer ese proyecto yo. 

Hice un plan de “voy a estar 6 meses más aquí para ahorrar y luego me salgo…” pero ese plan valió madres porque al mes me salí, así, patada ninja, y dije “sabes qué, no, ya, lo voy a empezar YA”. Y ahí sí fue con una visión de negocio. Vamos a hacer un medio que tiene que tener una inversión y estructura. Y, pensando en nombres, retomé “Malvestida”. 

¿Sabías algo de negocios?

Fue mucho prueba y error. Lancé el proyecto con un plan muy general. Yo no tenía idea de a qué me estaba metiendo. Pasé un año entero generando una audiencia que pudiera ser atractiva para un cliente. Terminé ese año sin equipo y sin sueldo. Más que en lo empresarial me estaba enfocando en el proyecto, en cómo suena Malvestida, cómo se ve, de qué temas habla, fue definir esto y dejar que tomara su propia identidad.   

Ese primer año, Malvestida no generó dinero…

No. Yo tenía que freelancear para pagarle a mis colaboradoras. 

O sea, era un hijo. 

Era un hijo. Contacté a chavas que me gustaba cómo escribían y les decía “pues, te puedo pagar tanto”, y ellas súper chidas me dijeron “va”. Entonces, así empezó. Ese año no fue lineal, renté un espacio y luego ya no lo pude pagar así que regresé a mi depa, tuve una editora, luego se fue. Ese primer año fue cero estabilidad. 

Estaba saturada de trabajo pero se sentía diferente. Se empezaba a generar una comunidad. Ahí sí empecé a medir, ese primer año lo cerramos con 30,000 visitas al mes. 

Y para mí era como “Wow, o sea, hay 30,000 personas viendo el sitio”… 

Son un chingo. 

(Risas) Sí y no. Todo depende de la perspectiva, que chido que estemos llegando a tanta gente pero además recibíamos una retroalimentación. Nos contestaban qué les gustaba, qué no, qué querían ver, nos mandaban mails. 

Evento Malvestida

También estaba bajoneada porque no generábamos dinero, pero fue un ejercicio de voltear a ver hacia atrás y ver en qué sí ganamos, ganamos en audiencia, en que ya teníamos una identidad visual súper sólida, y en que nos invitaron a eventos, en que organizamos esto, como que tienes que aprender a cuantificar ese progreso. 

¿Cómo mantuviste vivo el “sueño” de tener la revista que tú querías leer?

Siendo muy honesta, yo tengo el enorme privilegio de tener un sustento económico, y en momentos en los que he estado hasta el cuello he podido pedir préstamos. Es muy difícil el ecosistema para emprender en México.

Por el lado más emocional, nunca he querido dejarlo. Han habido momentos muy duros, o en los que me he sentido sola, o en donde no siento que estemos donde me gustaría, te entra el síndrome del impostor. Pero siento que, cuando he estado bajoneada, han pasado cosas mágicas. Una vez recibí un mail de una mujer trans que  decía “muchas gracias por haber escrito esta nota. Estoy pasando por un momento de transición en el que me siento sola, mi familia me rechaza, no hay referencias para mí y encontrar esta revista y leerla ha sido un apapacho”. Y para mí fue como “wow, el poder que tienen las palabras y el compartir para sanar en colectividad, es maravilloso”.

¿En qué momento pensaste: “Ok, creo que sí lo estoy logrando”?

Mmmm, yo creo que algo que me da muchísima energía es hacer eventos. El darte cuenta de que, más allá de lo virtual, existe una comunidad y que se pueden generar diálogos más cercanos. Siempre que termina uno de estos eventos pienso “wow, esto es tangible”. Crear conecciones reales, que la gente se conozca y dialogue, es lo mejor que puede pasar. 

Y, hablando desde el punto de vista del business, estoy trabajando con un grupo de consultores y me hicieron un reporte desde el año 1 de Malvestida y, cuando yo vi los números, y me decían: “Ale, tu audiencia está creciendo un 500%  anual…” o sea, ¡qué onda con eso!, sin tener una inversión tan agresiva, ni el equipo que tienen otros medios, ver todo lo que habíamos logrado, ahí dije “pffff, esto sí tiene sentido”. 

Ver esos datos en crudo, mis amigas me molestan porque ahora soy fan de Excel, yo creo que fue eso, dije “claro, ya no es nada más la percepción del día a dia”. Cuando ves la gráfica desde el año uno y se va para arriba, así de TRAZ, ahí sabes que lo estamos haciendo bien.  Con constancia, coherencia y un contenido de calidad.

Hacer la revista que a ti te gustaría leer…

Sí, y tratar igual de que Malvestida sea un espacio para amplificar esas voces, en especial mujeres que no se han visto representadas en los medios. Yo sé que tenemos una deuda con muchas realidades, encontrar esas voces que seguramente están haciendo cosas increíbles en su entorno y traerlas, generar empatía, conversación, y si podemos hacer que alguien, a través de un texto nuestro, se cuestione algo, eso ya es lo mejor que nos puede pasar.  

Ale Higareda es fundadora y ninja en Malvestida. Ha sido editora web de Vanity Fair y ha escrito para medios como la Revista HOLA.

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