Entrevista a @jicito: Twitter en los tiempos en que todos se creen astronautas

Por Gallo Molina (joseantoniomolinavega@gmail.com)

*Esta entrevista fue hecha en enero de 2019.

Vivimos en una época a la que muchos consideran “privilegiada” en el sentido de que cada quien puede expresar y opinar prácticamente lo que quiera a través de Internet. Son los maravillosos tiempos de la libertad de expresión. Desde el patético hater hasta el “iluminado” que cree que todos los que no son él/ella son pendejos; todas y todos tenemos la misma “ventaja”: opinar sobre cualquier tema en una red social es tan fácil como darle like a la foto de tu crush. 

Entrevisté a @jicito (Ignacio Lanzagorta) y, aprovechando la coyuntura, le hice una especie de #10YearsChallenge, pero en lugar de comparar sus fotografías decidimos indagar en cómo se opina, tolera, y sobrevive en Twitter para alguien que lleva tuiteando -literalmente- desde 2009.

¿Deberíamos de tomarnos a Twitter más en serio antes de opinar sobre cualquier cosa?

En estos 10 años que he estado tuiteando he visto dos maneras de cómo sentirse con respecto a Twitter: hay quien lo ve como un lugar amenazante y habemos quienes lo vemos con optimismo. Hay mucha gente que se saca de onda por el nivel de agresión que hay en Twitter. Vamos a dejar de lado el hecho de que sí existen campañas de acoso, de odio, y centrarnos en la conversación civilizada: alguien puso una idea, alguien le dijo “es una tontería” y se vuelve un pleito bestial. Creo que estamos teniendo una conversación muy dura y agresiva porque no nos estamos viendo cara a cara. 

Me ha pasado en estos diez años que, gente con la que me peleo horrible, luego en persona todo es maravilloso. Hay quien dice que somos cobardes y yo no creo que lo seamos, creo que es un formato de sociabilidad, con él somos de una forma y sin él somos de otra. Volviendo al tema de la responsabilidad, no lo sé, yo diría que no y que cada quien hace con su Twitter lo que se le da la gana. Quien quiere publicar estupideces, que las publique. Cada quien está a cargo de su propio prestigio y presentación, tanto en persona como en Twitter. 

¿Opinas lo mismo respecto a los líderes de opinión?

Eso fíjate que no lo sé. Sí creo que un líder de opinión debe ser responsable sobre las audiencias que tiene, pero debe hacerlo en términos morales, no se puede regular, no podemos llegar y decirle “te vamos a cerrar la cuenta de Twitter porque dijiste algo misógino”. Lo que he visto es que, cuando un líder de opinión es irresponsable, lo tunden, le cae esta “policía tuitera” y se sanciona.

Pierde legitimidad.

Y se crean sus grupos de haters que lo van a odiar de por vida. Pienso que al final sí hay en estas dinámicas de conversación una cuestión pedagógica. Estamos discutiendo en Twitter todo el tiempo qué es aceptable y qué no. Estamos deliberando la moral pública y qué bueno que en Twitter pase esto. Que un líder de opinión deba ser responsable en cuanto a dónde conduce a su “rebaño”, pues sí. 

Podemos decir que la responsabilidad que tengas con tu cuenta habla más de ti que de lo que debería o no debería ser. 

Sí, yo creo que sí. Alguna vez he tuiteado alguna tontería y alguien me ha dicho “tendrías que ser más responsable”. Creo que, en mi caso, yo era mucho más troleador hace años y se me ha ido quitando. Y no es por un ejercicio conciente de responsabilidad pero sí he notado, a medida que han crecido mis seguidores, que cualquier cosa que diga va a tener más repercusión. Y cuando hay una crítica o troleo hacia un líder de opinión, muchas veces la crítica que quería hacer, sarcástica pero no agresiva, la podían tomar otras cuentas para volverse violentas. 

Me pasó hace no mucho cuando una chica puso una tontería y me agarré su tweet y me burlé. Y claro, yo no la conocía y resulta que era una de estas chicas feministas que tiene un sector de seguidoras grande y que diariamente recibe violencia, amenazas, etc., y el simple hecho de que yo agarrara su tweet y me riera -ni siquiera tenía que ver con género o feminismo- hizo que se le viniera encima más agresividad. Me cayó el veinte. A lo mejor yo ya no puedo estar haciendo esto, a lo mejor está mal. Ya contribuyo a esa violencia.

Me llama mucho la atención que en Twitter, donde uno puede silenciar o bloquear cuentas, haya gente que todos los días se dedique a tomar a un líder de opinión y burlarse o quejarse de él. ¿Por qué caen en eso?

Yo creo que si quieres ser un líder de opinión lo primero que tienes que hacer es “matar a los dioses” y decir “su opinión no es válida, escúchenme a mí”. Creo que hay gente que ha logrado llegar a los espacios en los que está a través de eso. Hay maneras inteligentes como pegarle todo el tiempo a líderes de opinión que “odia”, aunque puede ser que en realidad no los odie, solo envidia la posición que ocupan. 

Que creen que no merecen esos espacios. 

Claro, y también hay quien lo hace de muy mala manera: enojado, agresivo, insultante, y que realmente no les está contestando. Éstos a la larga dejan de ser escuchados. Si solo tienes insultos para tu líder de opinión vas a tener un público feliz pero no vas a pasar de ahí. 

Y hay quien se cansa de ver ese contenido como “sí, ya entendimos que te cae mal”. 

Creo que quien quiere utilizar Twitter para conseguir notoriedad necesita mucha paciencia e inteligencia. No basta con el tweet vacío y el enojo. El enojo es seductor y genera una base de seguidores pero si no pasas de ahí, ahí te quedas. 

Hay ciertos personajes en Twitter con muchísimos seguidores que tienen la particularidad de ser parte del nuevo gobierno o totalmente afines a AMLO. Se presumen como personas pensantes, críticas, escritores en varios medios y con basta formación académica pero que, al momento de leer sus posturas u opiniones te topas con pura alabanza, sesgo o justificación, ¿por qué pasa esto? 

Un gobierno de izquierda que entra en conflicto con sectores que estaban empoderados. Eso es innegable y va a generar que muchas de estas voces a las que te refieres (“maromeros”) de entrada los estemos escuchando porque antes no estaban en el grupo empoderado y ahora sí. Y yo he visto a gente muy joven que de verdad tiene la convicción del apoyo a AMLO. No necesariamente de forma ciega sino que realmente están convencidos y entusiasmados y claro, su comunicación en redes sociales va a ser la propagandística. Se abren nuevas ventanas de oportunidad. Gente que no era tan crítica ni tan a favor de AMLO, para entrarle a la comentocracia, la radicalizaron a favor. Ciertos oportunistas que vieron este cambio y dijeron: “la manera de aprovechar esto es subiéndome a la cresta, si ando de criticón no lo voy a lograr” Y ahí están. 

Al final creo que las cosas caen por su propio peso. Ahora que salió esta nueva casta de intelectuales orgánicos del nuevo gobierno, ya podemos rápidamente identificar quienes tienen cierta calidad argumental y quienes no. 

Me parece que hay cuestiones discutibles pero luego hay otras que no se sostienen por ningún lado. 

Podríamos poner de ejemplo lo del Grupo de Lima, que México no se posicionó ahí y no se sumó a la condena de que Maduro tome posesión otra vez. Y claro, empieza a ver justificación por parte de comunicadores del gobierno y yo creo que es interesante ver cómo dan sustento a este tipo de cuestiones más allá de “Maduro es malo”. Todo el mundo sabe eso pero ¿qué implican estas decisiones? Creo que hay más valor ahí de lo que parece. Todo es más complejo de lo que parece y ahí hay ciertas voces que nos ayudan a ver esta complejidad. A algunos les encanta decir que “el país está en paz y no estamos polarizados” y no, yo sí creo que hay un ambiente de polarización que nos lleva a que todo se base en fundamentos y que todo sea “simple”: estás en contra de esto o no. Y también pasa lo mismo del otro lado donde también hay una serie de argumentos huecos y “maromas”. Cosas que la derecha no criticaba y ahora sí. 

“Todo el mundo quiere opinar pero nadie quiere crearse una opinión” ¿Cómo crearnos una opinión en lugar de simplemente opinar? 

1- Tener muy claro en qué principios, valores, preferencias políticas, está parado uno. 

2- Y estar dispuesto a negociar esas decisiones. 

Mucha de la conversación en Twitter se basa en jugar a detectar el interés oculto del otro. 

3- Ser transparente con lo que uno defiende anula esa discusión. “Ah, es que eres Lopezobradorista”. Sí, lo soy, ¿algo más que tengas que decir? ¿Podemos seguir discutiendo el punto? 

En el momento en el que se dan cuenta de que ya aceptaste que eres de un bando pero que no compras todo el paquete te vuelves un sujeto aburrido, como de “Ah, ¿me vas a conceder cosas?”. Hay gente que solo quiere ladrar y van a encontrar a quien ladrarle. 

Bueno, ¿cómo se ve eso desde lo que yo creo? No está privilegiando esto pero le está dando valor a esto. Entonces me vale madre. O esto sí me interesa. Y vas y lo criticas desde una preferencia revelada. 

Al menos desde mi experiencia esto sí me genera interlocutores y una opinión propia. Mucho de lo que ocurre ahora en Twitter son las ganas de ver al otro reaccionar frente a algo inaceptable. “Tú apoyas a AMLO, ve lo que acaba de hacer seguro estás de acuerdo”… Eso funciona con quien no es transparente o que sus preferencias políticas son tan sencillas como “Sí, todo lo que haga AMLO está bien”. Eso me parece un interlocutor aburrido, si no vamos a profundizar en nada ¿para qué discutir contigo?

Yo no creo que la agresividad en Twitter esté mal sino que solo sea eso y que no puedas trascender de ahí. Yo, por ejemplo, soy muy agresivo con quien me contesta una tontería. Le pongo alguna cosa arrogante, pero que suele ser como un “aquí termina, ¿no vamos a tener conversación? Aquí muere”. No engancharse con eso. 

También hay esta crítica y condena en Twitter de que la gente habla de cosas que no sabe. Y con esa siempre me he enojado, desde 2009, con el típico tweet de cuando había fútbol: “ay sí ahora todos son comentaristas deportivos”, si la NASA lanza un cohete: “ay sí ahora todos son astronautas”

Y ahora “todos somos políticos”

Pues sí, estamos hablando, ¿a poco en sus sobremesas no platican de las cosas que están pasando? Es lo mismo, y qué bueno. Yo entiendo que esa crítica se hace contra el que está hablando y se está dando autoridad para que su opinión sobre el tema sea una opinión experta cuando no sabe. Pero también creo que es algo que se autorregula en Twitter. Si estamos en elecciones la gente va a hablar sobre eso y nos llamarán “analistas electorales” y pues sí, somos analistas de la realidad, todos la estamos viviendo, ¿no? 

Eso es algo bien común en Twitter: ¿quién tiene autoridad para dar su opinión? Yo pienso que todo el mundo la tiene, y si la opinión funciona, adelante. Si es un astronauta y está hablando de política, bienvenido. Creo que todos podemos hablar de todo. ¿A dónde va a llegar esa opinión? Quién sabe. 

Ignacio Lanzagorta es antropólogo y politólogo. Ha escrito para medios como la revista nexos y Sopitas. Guía paseos por el centro de la Ciudad de México y sus alrededores.

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